Cayetano
Kristian Antonio Cerino
Guano Solo, Tabasco
Rebeca Martínez Domínguez, esposa de la víctima, sostuvo que ella y sus hijos no descansarán hasta que la empresa Compañía de Servicio de Inspección de Tuberías (PPIC, por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos y Canadá, les pague por la muerte de su “marido”.
Acompañada por familiares y amigos durante el entierro de su esposo, afirmó que algunos representantes de la empresa le han dicho que la responsabilidad de la tragedia es de los propios buzos, porque “no eran profesionales”.
“Él sí era un profesional, llevaba muchos años buceando y no era ningún improvisado. La prueba está en que estuvo tres años en Trinidad y Tobago y en Estados Unidos”, refutó.
En el funeral, la cónyuge mostró algunas de las constancias y certificados que acreditan la carrera profesional de Cayetano Córdova Madrigal como buzo.
A decir de la mujer, Córdova Madrigal laboró con cuatro empresas, entre ellas, Oceonográfica.
Durante los últimos 15 años no realizó otra actividad más que bucear en mares y ríos, relató su hijo, de 18 años, José Alfredo Córdova.
“Lo acompañé una vez y vi cómo hacía su trabajo”, dijo.
Otros familiares narraron ayer, después de la misa y el sepelio, las aventuras de Cayetano: “Era muy responsable y siempre se preparó para hacerlo bien”.
Fredy Martínez, cuñado del buzo, reiteró que se capacitaba constantemente con cursos y seminarios.
“Ahora no quieren apoyar a mi hermana ni a sus hijos y eso no se vale. Aquí sólo la ayudaron a trasladar el cadáver, pero en un ataúd chafa”.
Cayetano Córdova se despidió de su familia el martes 11 de noviembre. Les explicó que en 72 horas concluiría su participación en una tubería del Estado de México.
Sin embargo, a pesar de que los buzos desaparecieron desde el viernes 14 de noviembre, se les informó de su muerte hasta el domingo 16.
La casa de Cayetano, un hombre de 44 años, es típica de la costa de Tabasco. Aquí su esposa deberá hacerle frente a los gastos que le generen los cinco hijos que tuvo con su marido.
Otros buzos, que también viajaron al sistema Cutzamala, dijeron que a esa expedición fueron 24 tabasqueños, pero cuatro ya no regresaron.
* * *
Otro de sus compañeros fallecido fue Raciel Hernández. A pesar de que sus restos fueron sepultados en Veracruz, su ciudad natal, en Paraíso le organizaron una misa, pues allí vivió los últimos ocho años.
Estaba casado con una maestra de educación preescolar y no tenían hijos, pero su suegro dijo que la empresa contratista se lava las manos. “Error de ellos no pudo ser; eran buzos profesionales. Raciel llevaba 18 años en esta profesión”, precisó Alejandro Jiménez.
Señaló que su yerno sólo fue contratado por unos días, pues trabaja en otra empresa; se lo llevaron eventualmente”.
El suegro pidió una investigación a fondo para determinar las causas de la tragedia.
A diferencias de otras muertes trágicas, en esta ocasión el gobierno de Tabasco no lamentó los hechos a través de un comunicado.
(Publicado en el diario Milenio, noviembre de 2008)

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