El río Grijalva

 Con la decisión de romper un dique para evitar una inundación mayor en Villahermosa, las autoridades anularon una catástrofe similar a la del año pasado, pero 2 mil habitantes de Aztlán vieron desaparecer su comunidad.

Víctor Hugo Michel y Kristian Antonio Cerino.

Villahermosa, Tabasco.

Ecuación forzosa de las inundaciones: bienestar de 2 mil contra el de 400 mil.

Parte de la comunidad de Aztlán se encuentra desde hoy bajo el agua, sus habitantes dispersos en albergues o en resistencia empecinada en islotes al centro de una nueva laguna al norte de Villahermosa. Cubiertas de lodo o en pleno río, sus propiedades se han visto afectadas de forma irremediable.

Pero al menos por ahora el centro de la capital tabasqueña se ha salvado de sufrir una repetición de la masiva inundación que en 2007 golpeó 70 por ciento de la ciudad, devastó miles de hogares y comercios, hundió a la economía local y sumergió el casco histórico durante semanas.

“(Las inundadas) son zonas preciosas, pero lo único que se podía hacer en ese momento era reventar el bordo”, aseguró Evaristo Hernández, alcalde de Villahermosa. “Se tenía que hacer para de alguna manera controlar el agua”.

Hernández —uno de los simpatizantes de la medida desesperada tomada la semana pasada por los gobiernos local, estatal y federal para frenar la nueva crisis tabasqueña— defendió la decisión que llevó a que maquinaria pesada rompiera una sección del dique que por años separó a Aztlán y sus 2 mil habitantes de las aguas del río más caudaloso de México.

Fragmentado, convertido en un afluente más del río, el ex dique ya ha sido rebautizado en Tabasco. Desde esta semana es conocido entre la gente como “el canal del Tintillo” y por el gobierno como “la ventana del Grijalva”. No hay vuelta atrás a lo hecho.

Para los habitantes de Villahermosa y su clase política el canal tiene un significado: salvó a la parte más importante de la ciudad, el motor económico de Tabasco y sede de los tres poderes del estado. Para los afectados, residentes de al menos siete comunidades semisumergidas, la interpretación es otra: casi aniquiló a su pueblo.

“Lo más conveniente para el estado y la capital era que se quitara un tramo del bordo. Esto permitirá en un principio que el agua fluya más rápido y baje la presión del Grijalva a la altura del centro de la ciudad”, dijo Hernández, entrevistado durante un recorrido por zonas afectadas por la más reciente riada.

“De todas formas, los técnicos nos convencieron que ese bordo iba a reventar y que ahí sí podría haber consecuencias que luego íbamos a lamentar”, añadió. “De acuerdo con el cálculo que se tiene, los terrenos que se van a inundar son pastizales”. ***

Pese al sacrificio de Aztlán, en el centro de Villahermosa la psicosis persiste.

Los comerciantes admiten temor por lo que pueda ocurrir en las próximas semanas, las de más intensas lluvias. Los noticiarios se han convertido en materia obligada. El pronóstico del clima tiene gran rating.

Los recuerdos de 2007 se mantienen. En su última creciente, el río Grijalva sepultó los negocios del centro —hoy bajo protección extrema— en menos de 12 horas.

Algunos salvaron las ganancias del día, pero la mayoría perdió toneladas de productos. Las empresas aseguradoras no les respondieron. Los 20 días que el agua estuvo estancada fue suficiente para que muchos empresarios se declararan en bancarrota.

Hoy, como medida preventiva, el centro de Villahermosa está amurallado por el temor de que el Grijalva desborde por segundo año consecutivo, preocupación que jugó parte central en la decisión de desviar el caudal hacia la zona de los aztlanes.

“Ya parecemos los chinos con su muralla, pero no nos queda de otra patrón; tenemos que proteger el patrimonio”, dijo Pedro Hernández, empleado de un almacén.

En las avenidas Mina, Méndez, 27 de Febrero y Malecón, los comerciantes coinciden en que no resistirán otro desastre natural.

“Si eso llegara a pasar créame que iremos buscando otros mercados”, comentó Andrés Torres, comerciante de la zona de donde se deriva buena parte de la actividad económica en la ciudad y, por ende, en el estado.

Según la Cámara de Comercio de Villahermosa, unos 10 mil comerciantes laboran en el centro de la capital. Pero el golpe del año pasado aún está presente: en la zona luz, corazón del casco histórico, sólo laboran 400 comerciantes de 800.

El resto cerró sus locales y se llevó la mercancía a sitios más seguros.

Y muchos han decidido anticiparse a lo que pueda venir. En los alrededores de las grandes cadenas comerciales, de los hoteles y de la central de autobuses, decenas de empleados han levantado muros que alcanzan los 3 metros de altura.

De acuerdo con reportes de la Secretaría de Desarrollo Económico de Tabasco, los empresarios —después de esta contingencia— podrían dejar la capital porque ya no la creen segura para los negocios.

***

Por el otro lado, hay quienes no están de acuerdo con el intercambio de parte de Aztlán por Villahermosa.

“¡Lo perdí todo!”, dice María Ramos Díaz, de 65 años. Su casa está —o estuvo— en la primera sección de Aztlán y fue cubierta por el lodo que fue extraído del bordo.

“La casa, la siembra, mis muebles y todo se fue al agua”, sostiene. A diferencia de otros pobladores, decidió atender las órdenes de evacuación y ahora se encuentra alojada “temporalmente” en la iglesia de la Piedra Angular, al sur de Villahermosa.

Los desplazados de Aztlán que coincidieron en el albergue han decidido agruparse. En bloque han juntado sus catres y pertenencias. Es la única certeza de comunidad que les queda.

Al unísono lamentan la decisión gubernamental, una que sólo pudo ser cumplimentada luego de que la Policía Federal frenara con 300 elementos un último intento de los pobladores por detener la destrucción del bordo.

Martha Soyla González, otra de las desplazadas, reclama lo que percibe como una injusticia. “Bien por Villahermosa ¿Y nosotros qué? ¿En dónde quedamos nosotros? Nadie nos ha dicho a dónde nos van a llevar”, asegura, sentada en el catre que ocupa desde la semana pasada.

(Publicado en el diario mexicano Milenio. Octubre 2008)

 

 

 

Continue reading » · Written on: 10-09-08 · No Comments »

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