Juan de Grijalva (II)
Kristian Antonio Cerino
Juan de Grijalva, Chiapas.
Cuando pensé que había conocido El Tapón, debajo de los restos de Juan de Grijalva, me equivoqué. La persona que bautizó el presunto desgajamiento del cerro y que bloqueó el paso del río, se quedó corto.
Cuando éramos niños mis hermanos y yo jugábamos con el tapón que comúnmente estaba en el lavabo del baño. Lo llenábamos para meter barquitos de papel. El Tapón que conocí en la comunidad de Juan de Grijalva es mil veces más grande que en la televisión.
“Es un Tapononón”, dijo un ingeniero de la Comisión Federal de Electricidad.
Cualquier atleta que desee reforzar sus ejercicios, fácilmente podría deambular en los alrededores del Tapón: se camina, se corre, se navega. Después de una hora, uno termina logrando que el pulso cardiaco se aloque.
Caminé por las capas del Tapón y no me alcanzó la fuerza para recorrerlo en su totalidad.
En la parte superior, el Tapón nos recibe con una cocina comunitaria plagada de mujeres, escaleras prefabricadas con piedras y tierra, pequeñas casas de madera para los ingenieros, baños y un área para el descenso de unos 6 helicópteros.
Aquí no se habla de otro tema; se come y se bebe con el Tapón, se duerme y se sueña con la palabra Tapón.
“Se ha repetido tantas veces esa palabra que hemos perdido la cuenta”, dijo Miguel, uno de los obreros que ha pernoctado, en el Tapón, en los últimos 40 días.
Hoy, martes 18, se liberará el Tapón que obstruyó el paso del río entre las presas hidroeléctricas de Malpaso y Peñitas, en el estado mexicano de Chiapas.
Aquí, desde las 6 de la mañana, estamos 138 periodistas de los medios internacionales, nacionales y locales. Algunos camarógrafos, otros fotógrafos; el resto, simples escribanos de la vida.
Llegué a la zona cero por muchas razones: por experiencia profesional, por Milenio nacional (mi nueva casa), por la agencia española EFE y para escribir estas cronologías para La Verdad del Sureste.
-¡A las 10 comenzamos!- Exclamó uno de los responsables de la obra en la bocina.
Uno cuando ve el Tapón en imágenes no dimensiona lo grande que es. A penas los ingenieros –con los obreros- extrajeron un millón 126 mil 258 metros cúbicos de tierra por donde pasaría otra vez, luego de 44 días, el río Grijalva. El mundo de tierra supera esa cantidad unas 20 veces.
Mientras abrían el canal 2 operadores con maquinarias pesadas, una decena de reporteros empezó a fotografiarse con Joaquín López Doriga, el conductor de noticieros Televisa.
El Tapón debió abrirse a las 8 de la mañana, pero tuvimos que esperar –junto con miles de tabasqueños que siguieron el show por televisión- 2 horas con 25 minutos.
Por ello, el aburrimiento de muchos y la oportunidad de tomarse una foto con el llamado teacher. El mismísimo maestro que felicitó, con abrazo y palabras animosas, a Jaime Avalos, el fotoperiodista de la agencia EFE quien cumplió año a los pies del Tapón.
-Jaime, felicidades, que cumplas muchos más- Le dijo.
A las 10.25 de la mañana, justo en el momento en que el Tapón quedó liberado, alguien gritó: ¡ya está entrando el agua!
Es la primera ocasión, reconozco, que cientos de medios testificaron el simple cruce del río por un canal de 800 metros.
-Este momento es histórico- Se le escuchó decir a un reportero de televisión, cuya transmisión fue en vivo.
Los ingenieros de la CFE aplaudieron en el instante en que el río rozaba las paredes del canal. Ya después, la corriente del río tomó fuerza y salió disparada como Tapón de sidra con dirección a Peñitas, la presa más temida por los tabasqueños.
A los reporteros, a los de batalla, se les colocó en medio de unos cercos ganaderos para –desde ahí- apreciar el ingreso del agua por este ex Tapón que parece una gran fortaleza.
Cómo son las cosas. Antes del Tapón nadie conocía la ubicación de la comunidad Juan de Grijalva. Ni en Juan de Grijalva había periodistas, menos antena de celulares, menos un arbolito de navidad.
A los de la CFE les dio por colocar en la cúspide del Tapón no sólo una bandera de México sino un árbol de navidad construido artesanalmente: con palos y focos de 60 watts.
Seguramente fue a petición de las mujeres, unas 20, que cocinaron desde que comenzó este desmadre. Este día el menú fue empanizado.
Algunos dijeron que el Tapón se abrió a las 10.23, otros que a las 10. 25. Por qué carajo no programamos bien los relojes.
“El objetivo que tenemos es que corra nuevamente el río Grijalva”, dijo en el altavoz Andrés Martínez González, gerente de Transmisión de la CFE en Chiapas.
Lamentó, además, la muerte de las familias que fueron sepultadas por el desgajamiento del cerro.
“Lamentamos eso que sucedió, pero fue la naturaleza”, lo último que dijo.
Dicho esto llegó el secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña para garantizar que no habrá inundaciones en Chiapas y Tabasco.
Cuando dejamos Juan de Grijalva, el famosísimo Tapón -a lo lejos- se vio pequeñito, como en la televisión.
Recordé las palabras de la mujer que dijo –en secreto- que el desgajamiento fue puro cuento chino, que lo hicieron para detener el paso del agua que estaba ahogando a Tabasco.
Antes de tomar la carretera a Ostuacán, un obrero reveló que mientras retiraban tierra de un cerro encontraron algo interesante.
-¿Piezas arqueológicas?
-No.
-Entonces.
-Uranio, un cueva con uranio, pero no digas nada.
-¿Y lo reportaron?
-Sí, pero nos quitaron de esa zona. Nos pidieron que cerráramos el pico.
(Publicado en el diario La Verdad del Sureste)

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