La resistencia de Nacajuca

Kristian Antonio Cerino

Nacajuca, Tabasco.

 

Llegaron los autobuses, los soldados y hasta los empleados del gobierno pero las familias no quisieron evacuar.

 

Congregación Chicozapote, una comunidad rural del municipio de Nacajuca, dijo “no” cuando les pidieron desalojar.

 

A una sola voz, reiteraron que no evacuarían porque no estaban dispuestos a emigrar sin sus animales: cerdos, perros y pollos.

 

-¡Desalojen porque esta zona se inundará! Dijo un comandante de la Armada de México.

 

Les explicó que con el desfogue en la presa Peñitas, en el estado de Chiapas, incrementaría el nivel del río Samaria, el mismo que rodea a Congregación Chicozapote.

 

Las 210 familias que viven en esta comunidad rural, a 30 kilómetros de Villahermosa, resistieron el embate de la pasada inundación.

 

Edificaron tapescos (entarimados) para salvaguardar sus pertenencias.

 

“La gente está acostumbrada al agua, no veo el porqué nos quieren llevar”, reprochó Pedro Rodríguez, un albañil de la zona.

 

Dijo que el gobernador de Tabasco, Andrés Granier Melo, debió haberlos desalojado pero en la inundación anterior.

 

“Ahora no tiene caso”, agregó Juan Zapata. Este anciano ha vivido más de 20 inundaciones en Congregación Chicozapote.

 

Cuando el río desbordó, recientemente, la Armada de México y el Ejercito Mexicano rescató a cientos de familias vía aérea.

 

Frente a la comunidad rural, enclavada en la zona indígena chontal, 10 camiones de la Armada y 2 autobuses del gobierno, permanecieron este sábado en espera de que alguno se animara a ser evacuado.

 

Mientras que en la televisión, el portavoz del Sistema Estatal de Protección Civil (SEPC), Rúrico Domínguez Mayo, decía que la evacuación era un éxito, en las comunidades de Nacajuca los indígenas ignoraron el llamado de los soldados.

 

“Cómo nos vamos a ir sin nuestras cositas”, sentenció María May.

 

Ayer, el gobierno de Tabasco debió haber desalojado a 15 mil 400 personas de los municipios de Centro, Cunduacán y Nacajuca.

 

Según el SEPC, 26 comunidades serían evacuadas por el desfogue en la presa Peñitas que ocasionará el desbordamiento parcial de los ríos.

 

Unos 2 mil efectivos de la Armada de México y del Ejercito Mexicano se desplazaron para trasladar a las familias a sitios más seguros; sin embargo, no todos quisieron salir de sus  casas.

 

En la comunidad de El Guacimo, afectada en la pasada inundación, decenas de familias sí abandonaron sus viviendas.

 

“Nadie quiere salir, nosotros sí, mi esposa y mis hijos”, dijo Juan López.

 

Autoridades del SEPC recomendaron –empleando un altavoz- evacuar la zona y refugiarse en los albergues de la cabecera municipal.

 

“Hay que salir, nos vamos a ir al agua”, se escuchó en  una de las bocinas.

 

La policía local, unos 200 elementos, se apostaron en las márgenes de los ríos, frente a las comunidades a evacuar, como parte de un operativo para evitar la rapiña.

 

Del SEPC, previendo que no todos querrán evacuar, han enviado algunas embarcaciones a la zona de Nacajuca, mismas que serán usadas entre el miércoles y jueves si el río Samaria  desborda como lo anunció el gobernador.

 

* * *

 

La lluvia preocupó a los pobladores de Jiménez por un momento.

 

Recordaron que cuando se inundaron, hace 48 días, llovió durante 72 horas antes de que el río Samaria se metiera en sus casas como si se tratara de un animal desconocido.

 

A pesar de la precipitación de este domingo, por el frente frío número 13, no todos los habitantes de Jiménez evacuaron sus viviendas.

 

Algunos sí obedecieron y salieron en los autobuses enviados desde Villahermosa.

 

Otros volvieron a ignorar la petición de las autoridades reproducida en los medios de comunicación; esperarán la presunta anegación de la localidad.

 

“Estamos acostumbrados a las inundaciones patrón”, dijo Agapito Hernández Osorio, un abarrotero de Jiménez, comunidad rural del municipio de Nacajuca.

 

Relató que desde 1940 decenas de rancherías indígenas han padecido los embates del río Samaria.

 

“Nadie aquí se a ahogado, los de Villahermosa esos sí lloran porque no están acostumbrados”, puntualizó el hombre robusto, el que conmemoró su primera inundación cuando Jiménez no conocía el concreto.

 

Junto a él, 3 mujeres expresaron su inconformidad porque aún no reciben los recursos de Fondo Nacional de Desastres Naturales.

 

“Dicen que en otras partes dieron 10 mil pesos, pero a los pobres de las rancherías no les dan nada, puro fríjol”.

 

A María Osorio le molestó que en la televisión “esos” de la Secretaría de Desarrollo Social hayan dicho que a Nacajuca “ya les dieron”.

 

“Pero ni han pasado censando para ver qué perdimos; hoy no tiene caso que nos vengan a sacar de aquí”, agregó.

 

En Jiménez, los campesinos están movilizando sus vacas a sitios más altos. No evacuarán pero sí están tomando ciertas medidas como subir sus camas o roperos a los techos de sus casas.

 

Llama la atención que cuando alguien llega a Jiménez, a 25 kilómetros de Villahermosa, aparece un letrero en un terreno de 2 hectáreas: se vende, zona no inundable.

 

Aquí el río Samaria cuando desbordó durante el mes de noviembre, este predio quedó oculto por el río.

 

“Somos mil 596 habitantes, no todos han querido salir, los pocos ya se fueron a la ciudad”, explicó una autoridad de Jiménez.

 

Las 473 viviendas quedaron aisladas del resto de las comunidades rurales. El río se metió, hace 6 semanas, en sus casas y superó el metro de altura.

 

“Me preocupa que no quieran irse todos”, lamentó Edilia de la Cruz.

 

Los policías, los soldados, los marinos, continuaron deambulando por las calles polvorientas de Jiménez en espera de nuevos decididos para ser llevados a la cabecera municipal de Nacajuca.

 

Hasta las iglesias, con todo y el poder de Dios, fueron amuralladas –con arena y costales- por si las dudas. Una parte de este camino quedó dañado en la pasada inundación.

 

A Pepe, un niño de 3 años, la inundación podría dejarlo sin juguetes.

 

Su madre, Cecilia Contreras, le ha explicado que sus muñequitos serán resguardados en la azotea de una casa de concreto mientras dure la contingencia. Es la vivienda de un vecino.

 

-Y ustedes, ¿se irán?

-Si, el agua, la otra vez, nos llegó hasta la nuca (el cuello).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Continue reading » · Written on: 12-20-07 · No Comments »

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