Diputado y tecladista
Kristian Antonio Cerino.
Jalpa de Méndez, Tabasco.
Lleva diez minutos moviendo los diez dedos. Los conduce de izquierda a derecha, entre blancas y negras, entre bemoles y sostenidos.
Registra 600 segundos cantándole a la virgen de santa Ana, agradeciéndole porque lo libró de la muerte, del cautiverio.
Domingo García Vargas, el diputado por el municipio de Jalpa de Méndez, despierta a los del barrio desde las primeras horas del sábado (26 de julio).
Lo hace porque está contento de vivir, de que sea la festividad de su comunidad y porque aquí, frente a los teclados, sí se mueven los diez dedos y no como en el Congreso de Tabasco en dónde sólo se requiere de uno para aprobar o desaprobar las iniciativas.
A esta hora en la que los gallos de la ciudad aún alborotan los nervios del pueblo, García Vargas está en pie acompañado de su hermano Manuel, tocando y cantando a todo pulmón: …hoy por ser día de tu santo, te venimos a cantaaaar…
Para algunos que Varga sólo es maestro de educación Primaria y de Secundaria, y diputado local por el PRD, menos que ejecute los teclados como El Pulpo o el mismísimo Tarántula de los Teclados.
A los veinte minutos del show el legislador se ve rodeado de un público que le pide otra, que le aplaude y que le grita: “Así se toca diputado”. Pero más se desgargantan los que laboran en el DIF municipal pensando en que éste sea su patrón (o alcalde) de ganar las elecciones en el 2008.
El músico está atento de los 3 pianos Yahama, de los ritmos que se programan digitalmente, de las percusiones que golpea su hermano, de la consola que parpadea cuando el volumen se dispara y de las bocinas por donde sale el “timbal y flauta, flauta y timbal”.
El maestro Vargas cuenta que le gusta la música y que la aprendió de Asunción Arellano, un músico que roló bien con los desaparecidos Kliper y Triflahs, grupos musicales de Jalpa de Méndez.
“Él me dejó esta escuela, siempre me ha gustado la diversión”.
A diferencia del color de su partido, el amarillo, hoy el diputado-tecladista viste en naranja un poco recordando la película de Stanley Kubrick: la naranja mecánica.
En verdad los dedos del legislador se mueven a la velocidad del rayo, de la política o a la rapidez del sonido. Son tantos botoncitos que aprieta que uno fácilmente podría decir que ya está preparado para organizar consultas electrónicas.
-¿Es más rápido que los tecladistas de Tabasco?
-No. Sólo le hacemos la lucha.
-¿Y trajo todo el equipo de sonido?
-Sólo una parte.
-Pero en política no se puede competir con medio equipo.
-Eso sí. A la política llevo todo el equipo.
Dicho esto Varga ríe. Le agrada jugar con el doble sentido entre la música y la política, entre los teclados y las posibilidades.
-Y los dedos, ¿le duelen? ¿Aún están entumidos?
-Un poco. Anoche todavía ensayamos estas melodías.
-Y en el Congreso, ¿le duele levantar un solo dedo?
Sólo dice sí moviendo un par de veces la cabeza, debajo de una carpa que se venden milagritos, imágenes, veladoras y hasta refrescos de esos que vienen en bolsitas de plástico.
Sólo en el 2007 Vargas no le pudo cantar a la virgen de Santa Ana. Un problema de salud lo mantuvo retirado del bullicio: “sólo escuchaba los tronadores y se me escurrían las lágrimas”.
De 47 años, el político jalpaneco, a eso de las 8 de la mañana, ha interpretado 15 melodías. La mayoría a petición del público aunque existe un repertorio (por escrito) que preparó con su hermano Manuel.
Confiesa que no ensayar constantemente suele perderse “ligeramente” entre ese mar de teclas blancas y negras.
Según los vecinos, la noche del viernes 25 de julio se le escuchó repasar las lecciones o las notas musicales pero a volumen “bajito” por eso de no escandalizar en horarios prohibidos.
…Tacotalpa, Tacotalpa, yo te ofrezco mi canción, como una flor campesina a los pies de la Asunción”… Sigue el diputado ahora pero a ritmo de saxofón.
Alguien que cruza por la iglesia del barrio de santa Ana no cree que sea el diputado Vargas el que esté “amachado” con los teclados. Y para comprobarlo bien el ciudadano, a quienes algunos llaman Colora, se desentiende de su bicicleta:
-¿A poco es el diputado Domingo? Se pregunta en voz alta.
-Pa´su mecha, ya ni El Tiburón de los Teclados en su tiempo.
