Las gordas

Kristian Antonio Cerino.

El Tintillo, Tabasco.

Las primeras en aparecer fueron gordas, bien alimentadas para venderlas en el invierno.

Aparecieron corriendo a 70 kilómetros por hora, desplazando a sus rivales,  abriendo brecha a las 12.35 del día.

Aquel 3 de octubre (2008) las gordas se abalanzaron sobre una tropa vestida de azul.

Lo hicieron en 3 actos, pero sólo consiguieron que los azules se quitaran momentáneamente del camino, se treparan a los alambres con púas y se encomendaran a la virgen para que sus cuernos fueran de gelatina.

Las gordas, estas vacas que vimos, después del último ataque se perdieron entre los matorrales de la comunidad El Tintillo.

Sería irresponsable decir que las gorditas son las únicas culpables de fracasar   en la expulsión del regimiento. Cualquiera comprende que a sus dueños les falló la táctica.

Cuando las vacas emprendieron la carrera sobre los policías recordé aquel enfrentamiento entre mexicanos y franceses en Tabasco.

Los cronistas señalan que los mexicanos hábilmente soltaron una estampida de vacas en contra de los franceses. Así se logró la victoria, una gesta heroica llamada La Expulsión de los Franceses.

 

* *

A los habitantes de la comunidad El Tintillo se les ocurrió liberar vacas para contrarrestar el avance de la policía. Así se mantuvieron durante 60 minutos. Pero las vacas, como las balas en las guerras, se les terminaron.

La noche anterior (2 de octubre) el gobierno de Tabasco informó que en El Tintillo abrirían un canal para darle fluidez al río Grijalva y evitar inundaciones en Villahermosa.

No habían pasado 12 horas cuando el diablo se les apareció a los campesinos. Así como cuando las vacas corrieron a todo pulmón aquel 27 de febrero de 1864.

Antes, en  noviembre de 1863, se dio aquella batalla del Jahuactal en el municipio de Cunduacán.

 

* * *

A los policías le gritaron de todo: “agarren a los narcos pinches huevones” y  “no somos delincuentes, no estamos para provocar, suéltenlo”.

Además, otros dijeron: “el shoto de Molina… tiene más dignidad una prostituta”.

Pero estas palabras concluyeron justo cuando las 96 gordas pasaron frente a los policías, justo ahí se escucharon los últimos reclamos: ¿quién me va a responder?, ¿quién nos va a pagar los daños? Fue la voz de Tere Gómez:

 

* * * *

Cuando regresé por la tarde las vacas estaban pastando en otros sitios, los campesinos veían que el Grijalva pasaba con fuerza por donde no quería, y de los ganaderos ya nada se supo.

 

(Texto escrito para los lectores de Salida de Emergencia. Diciembre 2008)

 

 

 

 

 

 

 

Continue reading » · Rating: · Written on: 12-01-08 · No Comments »